autogestión vecinal

Gobiernos locales, descentralización y participación ciudadana en Montevideo
Seminario 10 años de descentralización: un debate necesario

Documento presentado por el IDES:
A 10 años de descentralización: una mirada hacia delante (*)
vecinet-notici@s
vecinet
@chasque.apc.org

CAPITULO V

 La participación efectivamente
ocurrida y sus sujetos

Dinámica del proceso de participación

El concepto de participación es relativamente vago e impreciso. A los efectos de este trabajo se asume que la participación es toda acción social de dos o más personas referida directa o indirectamente a la gestión del gobierno municipal.

Ello desde una perspectiva amplia y genérica, en el sentido de dar cabida a múltiples iniciativas colectivas a veces muy indirectamente ligadas a la gestión municipal. A su vez, no se descarta la acción individual, pero para su mención se la denominará como participación individual.

En 1990 da inicio en Montevideo un proceso de participación social, verdaderamente desconocido en toda la historia de la ciudad y su municipio. Tal cual se señalaba, la descentralización participativa compuso el eje vertebral del compromiso programático de la nueva administración por lo cual constituyó una prioridad inocultable.

Sabido es que la primera formulación de la propuesta descentralizadora fue vetada por la oposición política, lo cual implicó una redefinición desde los orígenes mismos. Desde este punto de arranque es posible identificar tres períodos en el proceso de participación:

Los primeros años estuvieron caracterizados por un gran vigor político en la búsqueda del nuevo diálogo social que se deseaba y en el contexto de la dificultades políticas interpuestas por la oposición.

Fue una etapa en donde la figura del otrora coordinador zonal jugó un papel trascendente. Se trataba de proceder a una convocatoria generalizada por los barrios para dar inicio a la nueva propuesta de gobierno Para ello, los coordinadores zonales, prácticamente en soledad, ya que el proceso de desconcentración se procesaba con suma lentitud, se lanzaron a recorrer los barrios para "encontrar" al tejido social organizado, compuesto por todo tipo de organizaciones y asociaciones existentes, a efectos de invitarlas a una discusión democrática y abierta en cuanto a las necesidades de las zonas y su orden de prioridades. Fue tal vez el momento de mayor vigor y energía política en lo relativo a la prédica y puesta en práctica del nuevo modelo.

El resultado de este primer esfuerzo, a los pocos meses se manifestó en la constitución de un entramado relativamente numeroso de organizaciones e instituciones en todas las zonas que comenzaron una discusión ordenada y amplia acerca de las realidades zonales. Fue este el primer aporte a la elaboración presupuestal de la IMM.

Acompañando este proceso jugó un papel de primer orden la presencia frecuente del propio Intendente, reuniéndose con los vecinos para el abordaje de los diversos temas puntuales de cada zona.

A su vez, jugó también un papel determinante, la novedad de un aparato municipal que por primera vez, desde tal vez muchas décadas atrás, actuaba influenciado por el deseo y las solicitudes de los vecinos.

El segundo período da inicio con la instalación de las nuevas instituciones, surgidas del proceso de negociación política con la oposición. En esta etapa una de las principales preocupaciones de vecinos y actores de la descentralización, era la de completar el proceso de desconcentración que hiciera posible efectivamente convertir a los Centros Comunales Zonales, recientemente instalados, en agencias municipales capaces de dar satisfacción a las demandas más inmediatas de las zonas.

Esto se convirtió en una fuente importante de tensiones internas dadas las fuertes resistencias a la desconcentración de parte de las instancias centrales (en ocasiones con el apoyo de los propios jerarcas políticos).

Tal vez pueda constatarse que en este momento, con los problemas de gestión inherentes a la lentitud del proceso desconcentrador y la propia instalación de las Juntas y los Concejos, se comienza a percibir un cierto debilitamiento del proceso de participación. Estimaciones hechas en esos años, indican que los diversos representantes vecinales, a nivel de cada zona, expresaban la existencia de diversos colectivos de unas 2000 personas aproximadamente por zonal. Las votaciones para la elección de los Concejos Vecinales revelaron cifras de participación un poco más elevadas en la medida que se trata de una votación con carácter universal.

El tercer período da comienzo aproximadamente a partir de 1998, casi simultáneamente a los primeros indicios de dificultades financieras del gobierno municipal. En cierta forma ello opera sobre diversos otros factores que tal vez ya existían y se expresa en un proceso de languidecimiento de la participación, en especial de aquella que se refiere a las nuevas instituciones de las administraciones locales. Se puede afirmar que este periodo es el que aún discurre.

Participación y compromiso de gobierno

No es posible analizar la participación sin tener presente otro conjunto de definiciones programáticas que son ineludibles para comprender el proceso.

En tal sentido, un factor de fundamental importancia para el desencadenamiento del proceso participatorio fue lo que se denominó como un “nuevo estilo de gobernar”.

En ello lo esencial fue la reconsideración de la actividad de gobierno como tal. En lugar de considerarla como un asunto de Estado propio y exclusivo de los representantes electos por la ciudadanía, se asume que la práctica gubernamental debe de ser lo más cristalina posible, para permitir una transparencia de la gestión ante la opinión pública.

Pero aún más, se asume que dicha transparencia debe jugar un papel educador en la comunidad, formando a los vecinos en los aspectos técnicos de la gestión a efectos de poder comprender las implicaciones de las diversas medidas de gobierno, y en definitiva poder optar y decidir con mayor conocimiento y elementos de juicio.

Para lograr este propósito, absolutamente novedoso en la política del municipio, se recorrieron –con aciertos y errores- una serie de caminos en la búsqueda de los mecanismos más adecuados para ese propósito democratizador y de educación ciudadana.

Tal vez las medidas más representativas de esto fueron los Acuerdos Públicos del Intendente y las frecuentes recorridas de discusión y trabajo por los barrios, junto con el equipo de gobierno, a efectos de tomar contacto directo con los problemas y fomentar una relación cara a cara con los vecinos. Saber llegar a lugares apartados y olvidados, con una actitud de servicio y humildad, en clara oposición a la soberbia del sistema político tradicional para con los problemas de la gente humilde y más necesitada.

La presencia de los diversos Directores en los barrios discutiendo problemas concretos y sus posibles soluciones, también ha sido de extraordinaria importancia para la promoción de una nueva cultura de gobierno en la que el común de la gente ha aprendido muchos de los aspectos técnicos tradicionalmente esgrimidos para excluirla haciendo posible más democracia y mejor ciudadanía.

Asimismo, otra forma de esta nueva manera de gobernar puede encontrársela en la denominada política de convenios. Mediante esta línea de trabajo, la administración municipal ha venido involucrando en la gestión a múltiples organizaciones, asociaciones e instituciones, la mayoría de ellas sin fines de lucro, en la actividad programática concreta.

Mediante los convenios, se identifican líneas de trabajo socialmente necesarias y actores sociales organizados, expertos en esas actividades específicas. De común acuerdo se definen objetivos, metodologías y formas de evaluación, y se suscriben los convenios mediante los cuales la IMM financia todo o parte de la actuación y se reserva el derecho de evaluar para rectificar o ratificar el programa.

Los convenios han permitido realizar una gestión mucho más diversificada, con los operadores adecuados, transfiriendo simplemente costos del trabajo comprometido, y con la flexibilidad que permite el permanente proceso de evaluación. Se entiende que esta línea de trabajo es parte del proceso de participación porque aunque es remunerada involucra a asociaciones e instituciones sin fines de lucro que de por sí la mayor parte de ellas componen importantes referentes del tejido social organizado.

Los espacios de participación

Cuando se piensa en el proceso de participación del nuevo modelo político de la IMM usualmente se constriñe su consideración a las nuevas instancias oportunamente institucionalizadas.

Efectivamente es allí en donde se dan las principales innovaciones y en donde tal vez con mayor visibilidad se aprecia el nuevo esquema, no obstante lo cual, a efectos de una certera consideración de la realidad, la participación ha tenido (y seguramente ha de tener) expresiones dinámicas y vigorosas desde otros ámbitos.

Por ello es que se ha asumido la necesidad de la elaboración del siguiente cuadro con la aspiración de efectuar un exhaustivo registro que permita considerar realmente las dimensiones de la participación.

Instancias descentralizadas en las zonas

Instancias temáticas centralizadas

Se trata de ámbitos centralizados de acuerdo a temáticas específicas que formulan sus políticas y promueven la participación de actores de dichos temas directamente.

Los principales temas que se expresan en esta modalidad son: Jóvenes, Salud, Adultos Mayores, Mujer, Discapacitados, Deportes, Actividades Culturales (la Carpa, programas educativos, el carnaval, la presencia de elencos artísticos, talleres de teatro, etc) 

Instancias temáticas descentralizadas

Son programas temáticos de alcance zonal desarrollados desde ámbitos zonales desconcentrados que responden a orientaciones centralizadas aunque en coordinación con los gobiernos locales.

Ellos son: policlínicas, centros juveniles, hogares diurnos, guarderías (comunitarias y de becas), comuna mujer, casas de la cultura, bibliotecas, etc.

Participación centralizada a escala municipal

Este tipo de participación tiene como su más significativa expresión al denominado Grupo Promotor para el Desarrollo Urbano. Se constituye de representantes de organizaciones empresariales, culturales, cooperativas, educativas, ciertas dependencias estatales, entre otras.

Participación individual

Este es el mecanismo tradicional previsto en donde la demanda o la iniciativa se presentan individualmente. Esta modalidad puede tener diferentes ventanillas de ingreso, de acuerdo al tema en cuestión, e inclusive pueden existir diferentes alternativas para un mismo tema.

Como puede observarse, la "porosidad" del gobierno municipal es sumamente extendida. Es factible incidir desde diversos vértices en la gestión del gobierno departamental montevideano. Ello ha sido una de las principales razones para la ampliación de su base social de sustentación y su consiguiente legitimación.

Pero tal vez lo que en su momento haya sido una virtud, en el presente evolucione hacia una dificultad.

Ocurre que esta multiplicidad de instancias de participación encuentran relativamente pocos y no muy claros espacios de coordinación, lo cual hace que con frecuencia los procesos de participación sean aislados unos de otros, a veces con contradicciones y lo que es más destacable, sin la posibilidad de potenciar todos los esfuerzos comprometidos.

A ello debe agregarse la relativa ausencia de directrices políticas que establezcan nítidamente los ejes centrales y prioridades de la participación, Lo que en un momento fue muy positivo, en cuanto a la apertura de múltiples espacios de participación en una suerte de búsqueda del encuentro con la gente, ha ido evolucionando hacia un entramado relativamente denso pero con poca cohesión.

Para matizar estas afirmaciones se puede advertir evoluciones diferentes en las distintas instancias en donde existen explicaciones políticas referidas a la conducción pero también causas que remiten a la realidad del tejido social con las características anotadas al inicio de este trabajo.

Las instancias descentralizadas en las zonas que componen propiamente el modelo de la descentralización son las que quizás más han somatizado esta evolución. Una tendencia cada vez más marcada hacia la representación, ha debilitado el funcionamiento de los colectivos de base, reduciendo los espacios de la participación al funcionamiento de los Concejos y las Juntas muy determinados por contenidos burocráticos en cuanto analizar expedientes y medidas administrativas concretas. Las dificultades institucionales que se tratan en capítulo aparte han incidido también en este sentido.

El Presupuesto Participativo ha sido un buen intento de mitigar esta tendencia. Sin embargo, su complicada imbricación con la programación presupuestal centralizada y la propensión a considerar el planeamiento estratégico como un planeamiento de ordenamiento del territorio, le ha quitado fuerza a este instrumento.

Del Presupuesto Participativo y del planeamiento realizado con anterioridad, resultan diversas demandas concretas correctamente expresadas en el territorio, pero no surgen grandes ideas fuerza para la zona que se transformen en verdaderos ejes movilizadores del conjunto de la población del lugar.

Las Comisiones Temáticas, en los temas que actúan y en las zonas que funcionan se han constituido en espacios relativamente dinámicos y vigorosos por su capacidad de nuclear actores interesados en temas y materias específicas.

Las instancias temáticas centralizadas, han demostrado una enorme potencialidad por su gran capacidad de convocatoria, inclusive con las muy mejorables posibilidades que cada una de ellas ofrece. El problema es que su coordinación con lo local-zonal con frecuencia es débil o no existe. Además, se trata de una oferta muy amplia que por la vía de los hechos se ha venido distribuyendo equitativamente en términos presupuestales sin valorar la posibilidad de formular prioridades de unos temas sobre otros a efectos de potenciar los impactos.

Las instancias temáticas descentralizadas en general han tenido una gestión muy exitosa ya que ofrecen a nivel comunitario determinados servicios y actividades concretas muy bien recibidas por la gente. Ello ha habilitado a la generación de redes de usuarios de estas instancias con una gran riqueza en cuanto a su potencial participativo. En este caso también, las coordinaciones zonales no siempre existen, y se da una propensión al aislamiento en la práctica concreta.

Finalmente, un aspecto que surge muy claramente como factor de dificultades para la participación es la relativa falta de información. En general se conoce lo que ocurre en la zona, pero se hace muy difícil disponer de una información actualizada de la totalidad de la oferta de la IMM a escala de toda la ciudad. Ello es una gran limitante ya que el comportamiento de la gente no es estático, sino que en una ciudad de la escala de Montevideo, se observa una propensión a los desplazamientos particularmente cuando se trata de actividades que satisfacen necesidades o que se presentan como francamente atractivas.

Esta falencia no sólo le resta impacto a muchas de las actividades implementadas, sino que además impide calibrar adecuadamente al conjunto de la población la verdadera dimensión de la oferta municipal, que por cierto no es poca.

Lo más grave es que la información no solamente no llega a la población, sino que además, los propios CCZ no conocen todo lo que ocurre y por lo tanto tampoco son capaces de responder ante quien les pregunten, acerca de la oferta municipal fuera de la zona.

Los Concejos Vecinales

Se puede decir que este órgano es el más representativo del compromiso asumido en 1989 ya que es posible vincularlo a las asambleas deliberantes establecidas en la Bases Programáticas para el Gobierno Departamental de Montevideo entonces impulsadas por el Frente Amplio.

Su concreción evidentemente lo ubica en un contexto totalmente distinto del imaginado en sus orígenes, pero no obstante ello en buena medida ha continuado en el imaginario de la gente como la instancia más ilustrativa del propósito democratizador del nuevo régimen político municipal iniciado en 1990.

Por ello resulta útil detenerse a analizar su composición, su funcionamiento y su evolución para poder extraer algunas conclusiones para el futuro.

En 1999, Chávez y Goldfrank efectuaron una encuesta autoadministrada a los concejales, consistente en un formulario que les fuera entregado para su llenado. El nivel de respuestas obtenido alcanzó a la mitad aproximadamente de los concejales electos. La proporción de respuestas obtenidas en las 18 zonas permite asignarle elevada representatividad a estas respuestas, dado que los porcentajes de formularios llenados son similares por CCZ y a su vez tienen coherencia con otros elementos del perfilo zonal.

Los cuadros que siguen ofrecen los datos que se extraen de esta investigación, contribuyendo a conocer con relativa precisión sus característica.

* Concejales Vecinales según sexo

Sexo

%

Masc.

54

Fem.

44

s/I

2

Total

100

* Concejales Vecinales según edad

Edad

%

18-29

3

30-55

59

56+

35

S/I

3

Total

100

* Ocupación de los Concejales Vecinales según sexo

Ocupación

M

F

Total

Empleado

27

23

25

Comerciante minorista

7

2

5

Comerciante

3

1

2

Profesional

7

7

7

Docente

2

6

4

Artesano

2

2

2

Estudiante

2

2

2

Trabajador independiente

11

7

9

Jubilado

28

21

25

Ama de casa

0

14

6

Otros

2

0

1

Desempleado

7

7

7

Sin información

4

7

6

Total

100

100

100

* Concejales Vecinales según nivel educativo  

Nivel

%

Primaria

14

Secundaria Incompleta

11

Secundaria Completa

43

Docentes

5

Universitario

23

Educ. militar

1

No contesta

2

Total

100

* Concejales Vecinales según nivel de ingresos

Ingresos

%

Muy bajos

8

Bajos

9

Medio/Bajos

22

Medio/Altos

20

Altos

11

Muy altos

11

No contesta

19

Total

100

* Concejales Vecinales según identificación política

Partido

%

P. Colorado

6

P. Nacional

4

Nuevo Espacio

2

FA/EP

74

Ninguno

2

No contesta

11

Total

100

* Percepción de los Concejos Vecinales

 
Muy de Acuerdo
Acuerdo
Neutro
Desac.
Mucho Desac.
NS/NC
Total
Descentralización traspasa poder a los vecinos.
26
32
28
4
1
9
100

Las JL tienen en Cuenta a los CV

11

40

34

3

3

100

 

Los CV son inútiles

4

12

21

34

21

8

100

Los CV responden a Intereses poltico/partidarios

5

13

26

33

14

9

100

Concejales Vecinales según pertenencia a organizaciones sociales

Tipo

 

 %

Fomento

124

57%

Político

90

41%

Sindicato

32

15%

Club Social

32

15%

Salud

31

14%

APAL

22

10%

Mujer

21

10%

Tercera E

20

9%

Coops

19

9%

Religioso

18

8%

Cultura

16

7%

Otro

14

6%

Comedor

12

5%

Comercial

7

3%

Ninguno

6

3%

Esta información, que tal vez a los dos años de haber sido recogida ya tenga variantes, es muy reveladora en cuanto controvierte ciertos prejuicios con frecuencia expresados para con este tipo de participación.

En materia de sexo, si bien hay mayoría de hombres (54%), hay una significativa presencia femenina (44%).

En cuanto a la edad, el 59% se ubica en el tramo entre 30 y 55 años, y sólo un 35% tiene más de esa edad.

En la ocupación solamente hay un 25% de pasivos o retirados, contra 25% de trabajadores activos obreros y empleados y un 9% de trabajadores por cuenta propia.

El nivel educativo indica que un 43% completó el Ciclo Secundario y un 23% cursó o cursa estudios universitarios

El nivel de ingresos ubica a una mayoría del 42% en los niveles medio- bajo y medio.-alto, 11% de nivel muy alto y 8% de nivel muy bajo.

En cuanto a filiación política, un 74% expresa su adhesión al FA/EP, en tanto un 12% se distribuye entre las demás alternativas políticas.

La pertenencia a organizaciones sociales ubica a un 57% proveniente de comisiones de fomento barrial, y a un 41% integrando algún partido político.

En referencia a las opiniones vertidas acerca de los órganos de la participación, existe en general una visión relativamente satisfecha y del rol y funcionamiento de los órganos de la descentralización participativa.

CONCLUSIONES SOBRE CONCEJOS VECINALES Y PARTICIPACIÓN CIUDADANA.

§         Como señala Alicia Veneziano[1] los órganos de poder local de la descentralización de Montevideo se fundan en dos principios de legitimidad diferentes. Las Juntas Locales, concebidas como ámbitos de participación política, el principio de legitimidad es la representación partidaria. En el caso de los Concejos Vecinales, concebidos como ámbitos de participación social, el principio de legitimidad es la representación de intereses.

§         Ahora bien, la primera hipótesis que surge del análisis precedente es que los Concejos Vecinales se estarían transformado en actores reconocidos por la sociedad y por diferentes agencias públicas del conjunto del Estado (ello también se refleja en su nuevo vínculo con políticas públicas del Gobierno Central o su participación en la co gestión de Convenios con diversas agencias del Estado).

Aunque la mayoría de la opinión pública no dispone del conocimiento y la información necesaria sobre el mapa institucional de la descentralización la valoración social del rol atribuido a los Concejos es muy elevada. Esto supone que existe una demanda de la abrumadora mayoría de la opinión pública orientada hacia la existencia de este tipo de canal institucional de participación ciudadana sobre el eje de la representación social de los intereses vecinales.

§         Esta hipótesis, que desde luego admite relevantes matices de acuerdo a los diferentes Centros Comunales Zonales, aparece reforzada por la mera observación de los resultados de la participación de los montevideanos en las elecciones abiertas y por voto universal y secreto a los Concejos Vecinales.

En efecto, la participación en las elecciones para los Concejos aumentó desde el 7.28% sobre el total del padrón electoral en 1993 al 8.77% en 1995 y el 11.2% en 1998. Es un Indicador simple pero relevante del fortalecimiento de esta nueva institución.

§         Sin embargo, la segunda hipótesis que surge del análisis precedente es que se observa una creciente distancia entre los Concejos y los Concejeros con la base vecinal y con el tejido concreto de organizaciones vecinales. Existe evidencia empírica, a partir de múltiples entrevistas con Informantes calificados, de una creciente debilidad de la relación entre los Concejos y las organizaciones vecinales. O de otro modo, existiría una creciente distancia entre representantes sociales y representados.

La segunda hipótesis no es contradictoria con la primera. Y debe interpretarse en este sentido: el 'fortalecimiento' que habrían registrado los Concejos Vecinales, siendo en sí mismo muy frágil, tal como lo muestra el Estudio de Opinión Pública realizado por IDES para la elaboración de este Informe, se produce en tanto órganos de representación local que se constituyen como sujetos institucionales de cierta visibilidad.

Pero la relación misma de representación tiende a vaciarse de contenidos y de riqueza de prácticas de democracia directa e involucramiento cotidiano de los vecinos con la vida real de las nuevas instituciones de participación social.

§         La tercera hipótesis es que el propio tejido de organizaciones vecinales que originalmente se encontraba en la base de la promoción de los Concejos Vecinales se habría debilitado durante los últimos años, a diferencia de lo sucedido en la primera etapa del proceso de descentralización participativa abierto en Montevideo.

§         Finalmente, ¿cuáles son los factores que pueden estar concurriendo en el "vaciamiento" de la riqueza representativa de los Concejos Vecinales?

En primer lugar la distancia creciente entre los Concejos Vecinales y los vecinos con sus organizaciones se debe a un factor general (expuesto en el Capítulo 1) de cambio del entorno: la creciente fragmentación social y socio territorial de la sociedad del departamento de Montevideo.

En segundo lugar el aumento de esta distancia puede obedecer, y en parte obedece, a la propia índole de las tareas de representación de los Concejales y a la índole de los intereses y demandas puntuales de los actores vecinales.

En otras palabras: mientras el Concejo Vecinal como institución exige una visión más global – con independencia de la mayor o menor eficacia de la aplicación y de los instrumentos mismos de planeamiento estratégico y el presupuesto participativo – de las demandas locales, vecinales y zonales para inscribirlas en un conjunto de prioridades y objetivos mucho más amplios; las demandas del actor vecinal cada vez más fragmentado son por definición también fragmentadas, articuladas en torno a reclamos puntuales y en sí mismas carentes de vocación global.

En tercer lugar, y vinculado al punto anterior, precisamente esta tensión entre las micro demandas vecinales puntuales y los roles atribuidos a los Concejos Vecinales se ha traducido en una 'sobrecarga' de las tareas y funciones de los Concejos y los concejaless como 'operadores administrativos' de la 'respuesta rápida' de la administración municipal ante reclamos puntuales y heterogéneos de los vecinos.

Esta ''especialización'' de los Concejos - también válida para las Juntas - en la gestión de la operación administrativa de la respuesta municipal rápida a la demanda puntual de los vecinos se ha visto favorecida por el retraso del proceso de desconcentración de los servicios previsto.

Es razonable pensar que, dentro del nuevo impulso previsto de la reforma administrativa estratégica de la estructura de gestión de la I.M.M. (etapa ya en elaboración por el actual Gobierno Departamental) que entre otros principios procura la re orientación de toda la organización hacia su entorno, esta función y sobre carga tienda a desaparecer, o al menos aminorarse, en el marco de una oferta de servicios municipales desconcentrados más ágil, veloz, transparente y accesible a todos los ciudadanos.

En cuarto lugar es posible que, en el contexto normal de la progresiva "rutinización" de la institucionalidad del sistema descentralizado, no se hayan desarrollado con toda pertinencia ni las técnicas de transferencia de los instrumentos de planeamiento estratégico o presupuesto participativo ni acciones eficientes y eficaces de vínculo cotidiano entre los Concejales y los agentes locales de la sociedad civil.

§         Finalmente persiste un problema más de fondo que es inherente a la tensión entre demandas puntuales o micro demandas y la función de representación social en el caso de los Concejos Vecinales.

En efecto, más allá de la grave coyuntura de crisis que experimenta el Uruguay a partir de fines de 1998, todas las transformaciones estructurales y culturales reseñadas en el Capítulo 1 de este Informe plantean los siguientes problemas o desafíos de fondo para cualquier diseño, y para los supuestos normativos de cualquier diseño de descentralización y participación ciudadana.

Como señalamos se configura un nuevo escenario creado por: a) los cambios sociales del entorno (nuevas configuraciones familiares, cambios en los barrios, pérdida de potencialidad integradora de la institución escolar); b) la gradual modernización del sector público que vuelve técnicamente innecesarias o disfuncionales las viejas mediaciones políticas con los ciudadanos (un trámite jubilatorio, por ejemplo, es automático; el teléfono es instalado mediante un rápido pedido impersonal, los pagos de cuentas se pueden realizar en múltiples sitios y mediante distintos instrumentos de pago más ágiles, etc.) y c) la creciente importancia de las relaciones de mercado en todas las esferas de la vida social y el mundo del trabajo que se vuelve más inestable, con su carga de incertidumbres, también vuelve más innecesarias o 'inútiles' las mediaciones políticas. 

Este nuevo escenario, propio de una economía de mercado más abierto, ha venido planteando una crisis creciente de funcionalidad de las estructuras 'celulares' mediante las cuales (con modalidades muy diferentes) el sistema de partidos uruguayo realizó su intermediación con las demandas concretas de la ciudadanía.

Y por ello ha reforzado una percepción creciente de ''disfuncionalidad'' e "inutilidad" de las viejas prácticas de mediación cotidiana de los partidos.

Pero las micro demandas de los ciudadanos y ciudadanas, de los vecinos y vecinas no desaparecen por ello, al contrario, cabe pensar que siguen sin encontrar adecuados "mostradores de entrada" dentro de un Estado que formula sus políticas en términos de grandes programas de desarrollo o modernización de los servicios y menos aún en términos de unas relaciones de mercado definidas por las incertidumbres y sus crecientes impactos negativos en el aumento de las desigualdades.

En este sentido el modelo adoptado hasta el presente de Concejos Vecinales y Juntas Locales afronta un doble desafío.

Desde el punto de vista de los supuestos normativos de la Descentralización Participativa ella pareciera exigir que las demandas puntuales, heterogéneas y fragmentadas de los vecinos se reelaboren 'selectivamente' en un proceso de aprendizaje de definición de prioridades zonales y de visión urbana más integral.

Pero al mismo tiempo esta transformación de las micro demandas locales puede desnaturalizar su propia espontaneidad intrínseca y acrecentar el problema de la distancia entre las instituciones locales y las prácticas y demandas reales de los vecinos.


[1]     " La Descentralización Participativa en Montevideo", Veneziano, Alicia. Revista regional arbitrada "Política & Gestión". No 2. 2001. Buenos Aires. Argentina.

(El presente Informe fue elaborado en el marco del convenio suscrito el 20 de diciembre de 2000 entre la Intendencia Municipal de Montevideo y el Instituto de Investigación y Desarrollo)

INDICE
Introducción
Capítulo I:  Un contexto de transformaciones sociales
Capítulo II: Estado y sociedad en la gestión municipal de Montevideo
Capitulo III:  La descentralización desde la percepción de la población montevideana
Capítulo IV:  Descentralización y eficacia
Capítulo V: La participación efectivamente ocurrida y sus sujetos
Capítulo VI: Sugerencias y recomendaciones

Volver a Documentos
10 años de descentralización: un debate necesario

Volver a Documentos
10 años de descentralización: un debate necesario

Volver a Vecinales y Comunales

© autogestión vecinal (http://www.chasque.apc.org/guifont) Montevideo/URUGUAY
Edición Internet 2001: Guillermo Font


Guillermo Font - ELECTRICISTA
correoCorreo Electrónico: guifont@chasque.apc.org
Montevideo - URUGUAY