vecinet N. 1.234 – 1 de julio de 2026
Desde el 18 de mayo de 1996
Comunicación alternativa independiente para la organización y la participación vecinal
............................................
Para recibir nuestra información
enviar un correo-e a vecinet.noticias@gmail.com
escribiendo en el asunto SUSCRIBIR.
Para dejar de recibir el Boletín por correo electrónico, escribir en el asunto BORRAR
El 18 de mayo de 2026, vecinet
cumplió 30 años.
Crónica de una Memoria Viva: vecinet y tres décadas de
Comunicación de Cercanía
Seguinos
también en Facebook: vecinet noticias
https://facebook.com/profile.php?id=100070271163017
===================
SUMARIO
1 – Más allá del
golpe: democracia, participación y ciudadanía protagonista
2 – El
“¡Tiranos temblad!” que la dictadura no pudo callar
3 – La dictadura
"civil-militar"
4 – [Maldonado] Incorporan un excentro de tortura al catálogo nacional de Sitios de Memoria
5 – [Lavalleja] Identificaron a responsable de los daños al Sitio de la Memoria de Minas
6 – “Día de la Resistencia y Defensa de la Democracia”
1 – Más allá del golpe: democracia, participación y ciudadanía protagonista
Cada 27 de junio
Uruguay recuerda el golpe de Estado de 1973 y el inicio de la dictadura
civil-militar. La conmemoración suele centrarse, con razón, en la ruptura
institucional, la disolución del Parlamento, la censura a todos los niveles, la
eliminación de libertades y derechos individuales, la represión, cárcel y
torturas, secuestros y desapariciones forzadas, el terrorismo de Estado, las
violaciones a los derechos humanos, la resistencia y la larga lucha por la
recuperación de las libertades democráticas.
Sin embargo, más de medio siglo después, la memoria de aquellos
acontecimientos también invita a formular otras preguntas. ¿Qué procesos
sociales y políticos fueron interrumpidos por el golpe? ¿Qué ideas sobre la
democracia, la participación y la organización popular estaban en discusión en
aquellos años? ¿Qué aspiraciones sobrevivieron a la dictadura y cuáles
continúan planteando desafíos para el presente?
El centro de esta mirada no está únicamente en los acontecimientos
institucionales, sino en la sociedad organizada que los precede, los atraviesa
y los desborda. Sindicatos, movimientos estudiantiles, cooperativas,
organizaciones barriales y fuerzas políticas diversas fueron construyendo,
desde fines de los años sesenta, una experiencia de participación y acumulación
de fuerzas que da sentido al período.
Recordar aquellos hechos no implica solamente reconstruir el pasado.
También supone reflexionar sobre los valores democráticos que se buscaban
disputar entonces y sobre la democracia que seguimos construyendo hoy.
El lenguaje y la memoria
En nuestro trabajo de
recopilación histórica y documental, vecinet ha utilizado desde sus primeros
materiales en internet (1998) la expresión “dictadura civil-militar”. La
elección no es casual.
Durante aquellos años, el propio régimen se presentó como un “proceso
cívico-militar”, una denominación que buscaba destacar la participación de
sectores civiles junto a las Fuerzas Armadas como algo “natural” o incluso
“positivo”. El término cívico suele asociarse a ciudadanía, derechos políticos,
convivencia democrática y participación.
Nombrar este período como “dictadura civil-militar” no sólo describe una
forma de poder, sino que interviene en la disputa por la memoria colectiva, al
visibilizar la participación de actores civiles en la construcción del
autoritarismo. El lenguaje no es un mero vehículo descriptivo. También organiza
la memoria y condiciona lo que puede ser pensado. Nombrar es delimitar lo
visible y lo invisible de una época.
Un país en proceso de organización
Pero recordar el golpe de Estado
del 27 de junio de 1973 implica mirar más allá de las palabras y preguntarse
qué proceso histórico fue interrumpido por aquella ruptura institucional.
Muchas veces la historia de aquellos años queda reducida a la
confrontación entre el Estado y grupos armados. Sin embargo, la realidad era
más amplia y compleja. Desde comienzos de los años sesenta se venía
desarrollando en Uruguay un proceso sostenido de organización social, política
y cultural.
No se trataba de un fenómeno homogéneo ni lineal. En corrientes políticas,
sindicatos, organizaciones estudiantiles, movimientos sociales, cooperativas,
ámbitos barriales, grupos de reflexión y experiencias comunitarias convivían
tradiciones diversas: comunistas, demócrata cristianos, independientes,
sindicalistas, cooperativistas, estudiantes y militantes territoriales, con
diferencias importantes entre sí. Sin embargo, en esa diversidad comenzaban a
emerger coincidencias de fondo.
Se abría paso la idea de que los cambios profundos no podían depender de
minorías iluminadas, vanguardias separadas de la sociedad o proyectos
construidos exclusivamente desde arriba. Con matices distintos, se afirmaba la
necesidad de procesos de organización popular, formación, conciencia crítica,
participación y protagonismo ciudadano.
En ese contexto, la militancia era muchas veces pensada como “fermento en
la masa”. No como sustitución del pueblo, sino como participación activa desde
la vida cotidiana, fortaleciendo su capacidad de organización, reflexión y
decisión. La política dejaba de ser entendida únicamente como competencia
electoral o disputa institucional, para convertirse también en una práctica
cotidiana de construcción colectiva.
Esa construcción no era únicamente organizativa, sino también cultural y
ética: implicaba la formación de sujetos colectivos capaces de pensar,
deliberar y actuar sobre su realidad.
La educación popular, la organización social, la reflexión crítica, la
militancia de base permanente, voluntaria y honoraria, junto con la
participación en sindicatos, cooperativas, centros estudiantiles,
organizaciones territoriales y partidos políticos, formaban parte de un mismo
proceso de acumulación democrática desde las bases.
Cada experiencia aportaba, desde su lugar, a fortalecer la capacidad de la
sociedad para comprender su realidad, deliberar colectivamente e incidir en
ella.
Convergencias y proyectos colectivos
En ese contexto, los años
finales de la década de 1960 y los primeros de la siguiente fueron escenario de
una convergencia histórica inédita. Diversas corrientes comenzaron a
encontrarse en torno a programas comunes, objetivos compartidos y una visión de
transformación social de largo plazo.
En ese sentido, la creación del Frente Amplio en 1971 fue una expresión
visible de ese proceso, pero no su totalidad. Detrás de ese hecho existía una
trama más amplia de organizaciones sociales, sindicales, estudiantiles,
cooperativas, grupos de reflexión y comunitarias, donde partidos, sindicatos y
movimientos sociales no funcionaban como compartimentos separados, sino como
parte de un mismo proceso de construcción democrática desde la sociedad.
La ruptura democrática
El golpe de Estado no interrumpe
solamente un ciclo institucional. Interrumpe una forma de entender la política
como construcción colectiva, basada en la organización social, la formación de
la ciudadanía y la búsqueda de transformaciones sostenidas en el tiempo.
La represión no comienza con el golpe de Estado. Desde 1968 se desarrolla
un proceso progresivo de militarización de la vida política, en el que
detenciones, censura, torturas y asesinatos configuran un desplazamiento
sostenido del marco democrático hacia formas crecientes de autoritarismo
estatal.
Vista desde esta perspectiva, la ruptura institucional de 1973 no sólo
interrumpió el funcionamiento democrático del sistema político. También
interrumpió un proceso de acumulación social que venía ampliando la
organización popular, la articulación entre actores diversos y la construcción
de nuevas formas de participación ciudadana.
Por eso la resistencia a la dictadura fue mucho más que la defensa de
libertades públicas. Fue también la defensa de organizaciones sociales,
sindicales, estudiantiles, cooperativas y políticas que expresaban aquella
acumulación histórica.
Democracia y descentralización:
promesas y límites
Cuando se recuperó la
institucionalidad democrática, una parte importante de las expectativas
sociales no se limitaba a restaurar lo anterior a 1973. Existía también una
aspiración de profundización democrática.
La democracia recuperada debía transitar hacia una mayor participación,
mayor organización social y mayor capacidad de incidencia ciudadana en las
decisiones colectivas. En ese sentido, los procesos de descentralización
impulsados posteriormente pueden leerse como parte de esa búsqueda histórica.
En Montevideo, a partir de 1990, la descentralización no fue concebida
solamente como reorganización administrativa, sino como intento de acercar la
toma de decisiones a la ciudadanía. La creación de zonas territoriales, con sus
juntas locales y concejos vecinales, buscó abrir espacios de participación,
deliberación y control ciudadano en el territorio.
En su concepción original, el territorio no era sólo una unidad
administrativa, sino un espacio social vivo. Los concejos vecinales se pensaban
como ámbitos de articulación entre comunidad organizada y gestión pública. Sin
embargo, en la práctica, el desarrollo de la descentralización ha sido desigual
en el país. En algunos casos ha avanzado más como desconcentración de servicios
que como transferencia efectiva de poder de decisión.
Participación, poder y decisión
Con el tiempo, muchas de
aquellas expectativas se fueron debilitando. Los espacios participativos
mantuvieron su existencia formal, pero con frecuencia con capacidades limitadas
de incidencia efectiva. Esto reabre una pregunta que atraviesa toda esta historia:
¿hasta dónde participa realmente la ciudadanía en las decisiones públicas?
No se trata solamente de cuántos mecanismos existen o cuántas personas
participan, sino de quién decide y con qué grado de incidencia real lo hacen
los ciudadanos en los asuntos colectivos. La tensión no es únicamente entre
participación y burocracia. Es también una tensión entre dos formas de concebir
la política.
Una entiende la política como ámbito de especialistas, técnicos o
dirigentes que deciden en representación de la sociedad. La otra la entiende
como una construcción colectiva permanente, donde la ciudadanía organizada
conserva capacidad de iniciativa, deliberación, control e incidencia.
La burocracia es necesaria en sociedades complejas. El problema aparece
cuando los dispositivos institucionales sustituyen la participación en lugar de
facilitarla. En ese punto, la descentralización puede reducirse a gestión
administrativa, y la participación puede transformarse en consulta sin poder
real de decisión. La ciudadanía, entonces, corre el riesgo de pasar de
protagonista a espectadora.
¿Profundizar la democracia?
Tal vez allí se encuentre una de
las continuidades menos visibles entre los procesos de organización popular
previos a 1973, la resistencia a la dictadura, la recuperación democrática, las
expectativas y los desafíos actuales. Porque la lucha no fue solamente por
recuperar la democracia, sino también por profundizarla.
Más de medio siglo después del golpe de Estado, la pregunta sigue abierta:
¿cómo construir una democracia donde la ciudadanía no participe únicamente para
ser escuchada, sino para incidir efectivamente en las decisiones colectivas?
La democracia no se agota en las instituciones ni en los actos
electorales. Más allá de ganar o perder, se construye cotidianamente mediante
la organización, la formación, la participación, la movilización y la capacidad
de incidencia de la ciudadanía.
Es una construcción histórica y social que se desarrolla desde las bases:
desde las organizaciones sociales, los territorios y las prácticas colectivas
de vida democrática, donde la comunicación, la memoria y la organización social
forman parte del mismo proceso de construcción democrática.
La memoria de aquellos años no remite únicamente al pasado, sino que
interroga el presente: quién decide, cómo se decide y qué capacidad real tiene
la ciudadanía para incidir en las decisiones colectivas.
La memoria de aquellos años no remite únicamente a la defensa de las
libertades y las instituciones. También recuerda una aspiración más amplia: la
construcción de una sociedad donde la organización popular, la participación
consciente y el protagonismo ciudadano formen parte esencial de la vida
democrática, no sólo en las grandes decisiones nacionales, sino también en los
ámbitos cotidianos donde se construye la vida colectiva.
Y quizás sea precisamente allí donde el pasado sigue dialogando con el
presente. No como nostalgia, sino como pregunta abierta sobre el sentido mismo
de la democracia.
===============
VER TAMBIÉN:
• Miércoles 27 de junio 1973:
Bordaberry da un golpe de estado, por decreto clausura el parlamento e inicia
la dictadura civicil-militar. Los trabajadores y sus sindicatos, la Convención
Nacional de Trabajadores (CNT), ponen en practica lo que hasta el momento era
una consigna: Huelga General y Ocupación de los lugares de trabajo...
http://www.chasque.net/vecinet/famplio04.htm#golpe
• (1973) Uruguay, golpe de estado...
https://youtu.be/Jas8DxcUup0?si=XUOOiR8UP6zQWuYG
• Algunos de los civiles que colaboraron con la dictadura
http://www.chasque.net/vecinet/CivilesD.htm
• [VIDEO] A 50 años del golpe de Estado civil militar y la Huelga General...
https://youtube.com/watch?v=Jas8DxcUup0
• El “¡Tiranos temblad!” que la dictadura no pudo callar
https://www.facebook.com/share/p/1G8DKYDzmZ/
2 – El
“¡Tiranos temblad!” que la dictadura no pudo callar
Cuando un verso del Himno
Nacional se convirtió en una forma de resistencia y, años después, el gobierno
de facto modificó oficialmente su interpretación.
Cómo una dictadura intenta apropiarse de los símbolos nacionales y qué
ocurre cuando esos símbolos conservan significados que el poder no puede
controlar.
Durante los primeros años de la dictadura, miles de uruguayas y uruguayos
convirtieron un verso del Himno Nacional en una forma de resistencia. Años
después, el gobierno de facto modificó oficialmente su interpretación mediante
decretos. Esta crónica recupera una memoria compartida, reúne documentos y
propone una investigación que aún permanece abierta.
Comenzaba el acto
Las autoridades ocupaban el
estrado. Escolares, liceales, funcionarios públicos y otras personas convocadas
obligatoriamente formaban frente a las banderas. El Himno Nacional comenzaba a
sonar y todo parecía transcurrir como la dictadura esperaba.
Hasta que llegaba un verso: “…¡Tiranos temblad!…”
En ese instante, para muchas personas, dejaba de ser una simple estrofa
del Himno. Más que cantarse, aquellas palabras se pronunciaban con fuerza, casi
gritándose. Era una forma de decir, delante de quienes habían clausurado la
democracia, aquello que no podía expresarse libremente en ningún otro ámbito.
Quienes vivieron aquellos años recuerdan con claridad ese momento. No era
un gesto individual. Era una forma de intimidad colectiva y, al mismo tiempo,
profundamente explícita de resistencia. Así "el voto que el alma
pronuncia", convertido en grito frente a quienes habían clausurado
la democracia.
No era improvisación ni ocurrencia aislada. Era una práctica compartida,
repetida en distintos espacios y generaciones, que convertía un fragmento del
Himno en un momento de expresión colectiva. Paradójicamente, ocurría durante
los llamados “actos cívicos” organizados por la propia dictadura.
Los “actos cívicos”
Durante la dictadura
civil-militar, las ceremonias patrióticas ocuparon un lugar importante dentro
de la vida pública. En escuelas, liceos, oficinas públicas y otros organismos
del Estado, la asistencia a numerosos actos oficiales era obligatoria. El régimen
insistía en denominarlos “actos cívicos”.
La expresión no era menor. El término cívico remite a ciudadanía,
participación, derechos y convivencia democrática, a algo positivo. Sin
embargo, aquellas ceremonias eran organizadas por un régimen que había disuelto
el Parlamento, prohibido organizaciones políticas y sindicales, censurado a la
prensa, perseguido estudiantes, docentes, trabajadores y ciudadanos, y
restringido libertades fundamentales, incluyendo el encarcelamiento, la tortura
y el asesinato de personas por razones políticas, por el mero hecho de pensar
diferente o de realizar acciones, éstas sí de verdadero carácter cívico,
pacíficas.
Aquella insistencia en hablar de “actos cívicos” formaba parte de un
contexto más amplio de construcción de legitimidad. La dictadura desarrolló una
intensa política de comunicación y propaganda: cadenas obligatorias de radio y
televisión, comunicados oficiales, espacios diarios en medios de prensa,
documentales, publicaciones institucionales y organismos especializados como la
Dirección Nacional de Relaciones Públicas (DINARP) y la Secretaría de Prensa y
Difusión (SEPREDI).
En ese marco, los símbolos patrios ocupaban un lugar central: la bandera,
Artigas, las fechas patrias y, naturalmente, el Himno Nacional.
Un Himno difícil de domesticar
La dictadura procuró apropiarse
de símbolos que pertenecían a toda la sociedad. Pero el Himno Nacional
encerraba una dificultad evidente. Su letra proclamaba:
“¡Orientales, la Patria o la tumba! / ¡Libertad o con
gloria morir!”
Y más adelante:
“…¡Tiranos temblad!…”
Aquellas palabras habían sido
escritas mucho antes de la dictadura. Formaban parte de una tradición política
vinculada a las luchas por la libertad y, en el imaginario popular, por algunas
similitudes, al ideario artiguista. Por eso, durante los primeros años del
régimen, ese pasaje adquirió un significado particular dentro de los actos
oficiales.
La propia ejecución del Himno, tal como era interpretada en ceremonias
obligatorias, hacía que ese momento se destacara de forma natural. Muchos
recuerdan que allí el canto cambiaba de tono. No era un discurso ni una
consigna externa: era el propio Himno el que parecía decir lo que no podía ser
dicho.
Cuando la memoria conduce a los
documentos
La dictadura había intervenido
también el Himno Nacional. El gobierno de facto modificó oficialmente la
ejecución del Himno Nacional mediante decretos.
El 27 de julio de 1976, mediante el Decreto Nº 469/976, se aprobó una
edición oficial de la letra, la partitura y la grabación del Himno Nacional,
con el objetivo de unificar las distintas versiones existentes.
Más tarde, el 5 de junio de 1979, el gobierno encabezado por Aparicio
Méndez derogó esa norma mediante el Decreto Nº 320/979, estableciendo una nueva
versión oficial. El decreto regula aspectos técnicos de la interpretación
musical, como el tempo, la tonalidad y otros criterios de ejecución, además de
disponer nuevas partituras oficiales para coro, piano, orquesta y bandas
militares.
Los decretos existen. Las modificaciones existieron. Reconstruir con
precisión esto, requiere nuevas investigaciones musicológicas e históricas,
mediante el análisis de partituras, grabaciones, reglamentos y testimonios. La
memoria colectiva, sin embargo, ya señaló una dirección posible para esa
búsqueda.
Nombrar también es hacer memoria
Los decretos que modificaron la
ejecución del Himno Nacional no fueron decisiones exclusivamente militares.
Fueron dictados por el gobierno de facto integrado por autoridades civiles y
militares. Por eso, en vecinet utilizamos desde nuestros primeros materiales
publicados en Internet (1998, en la recopilación y archivo histórico) la
expresión dictadura civil-militar.
La elección no es casual. El golpe de Estado del 27 de junio de 1973 no
fue un golpe exclusivamente militar. El propio presidente constitucional, Juan
María Bordaberry, encabezó la ruptura institucional al disolver el Parlamento
con apoyo de las Fuerzas Armadas. Posteriormente, numerosos civiles
participaron del gobierno, integraron el Consejo de Estado, asesoraron al
régimen y contribuyeron a su sostenimiento político, jurídico, técnico,
administrativo, económico e ideológico.
El propio régimen prefirió denominarse “proceso cívico-militar”. Esa
expresión tampoco era neutral. La palabra cívico tiene una carga positiva
asociada a ciudadanía, participación y democracia, lo que contribuía a
construir una imagen de normalidad institucional.
Nombrar como “cívicos” actos obligatorios en dictadura, o definir al
régimen de ese modo, formaba parte de una estrategia de legitimación simbólica.
Por eso hablamos de dictadura civil-militar. Porque describe con mayor
precisión su composición y porque visibiliza responsabilidades históricas que
durante mucho tiempo quedaron diluidas. Las palabras también forman parte de la
memoria.
El Himno y el ideario artiguista
La paradoja era aún mayor.
Mientras la dictadura utilizaba el Himno Nacional como símbolo oficial, su
letra seguía proclamando la libertad y el enfrentamiento al despotismo. Esa
tensión remite a una tradición política más amplia, vinculada al proceso artiguista.
En 1811, José Artigas escribía: “Tiemblen, tiemblen esos tiranos de
haber excitado nuestro enojo, sin advertir que los americanos del Sud están
dispuestos a defender su patria y a morir antes con honor que vivir con
ignominia en afrentoso cautiverio.”
En 1813 afirmaba: “El despotismo militar será precisamente aniquilado
con trabas constitucionales que aseguren inviolable la soberanía de los
pueblos.” Y ese mismo año advertía sobre la necesidad de límites al poder y
garantías institucionales. Tres años después, en un gesto que choca de frente
con la pomposidad de los cuarteles del siglo XX, rechazó los honores militares
escribiendo al Cabildo de Montevideo en 1816: “...he conservado hasta
la presente el título de un Simple Ciudadano…”
Y agregaba: “…no he querido ni quiero un rango en la clase militar…”
Artigas había recibido nombramientos militares durante el proceso
revolucionario, pero eligió definirse ante todo como ciudadano y como Jefe de
los Orientales, antes que por un grado militar. Esa opción no es un detalle
menor: forma parte de una concepción política centrada en la soberanía de los
pueblos y el rechazo al despotismo.
Una investigación abierta
Esta crónica no pretende cerrar
una discusión. Todo lo contrario. Busca reunir recuerdos, documentos y
preguntas para estimular nuevas investigaciones sobre un aspecto poco estudiado
o poco difundido de la dictadura. Quedan muchas interrogantes abiertas:
¿En qué consistieron exactamente las modificaciones musicales introducidas por
los decretos?
¿Existen grabaciones oficiales anteriores y posteriores que permitan
compararlas?
¿Se conservan documentos técnicos o internos sobre esas decisiones?
¿Quiénes participaron en su elaboración?
¿Hay músicos, docentes, estudiantes o directores de coro que puedan aportar
testimonios?
Las dictaduras no sólo persiguen
personas. También intentan apropiarse de los símbolos, de las palabras y de la
memoria colectiva. Por eso, recuperar estas historias no significa quedarse en
el pasado. Significa comprender mejor cómo se construye el poder y cómo se
disputa el sentido de los símbolos nacionales.
La memoria no reemplaza a los documentos. Pero muchas veces es la memoria
la que permite volver a encontrarlos.
Un país en proceso de organización
Desde comienzos de los años
sesenta se venía desarrollando en Uruguay un proceso sostenido de organización
social y política.
Se abría paso la idea de que los cambios profundos no podían depender de
minorías iluminadas, vanguardias separadas de la sociedad o proyectos
construidos exclusivamente desde arriba. Con matices distintos, se afirmaba la
necesidad de procesos de organización popular, formación, conciencia crítica,
participación y protagonismo ciudadano.
La participación en sindicatos, cooperativas, centros estudiantiles,
organizaciones territoriales y partidos políticos, formaban parte de un mismo
proceso de acumulación democrática desde las bases.
En ese contexto, los años finales de la década de 1960 y los primeros de
la siguiente fueron escenario de una convergencia histórica inédita. Diversas
corrientes comenzaron a encontrarse en torno a programas comunes, objetivos
compartidos y una visión de transformación social de largo plazo.
El golpe de Estado no interrumpe solamente un ciclo institucional.
Interrumpe una forma de entender la política como construcción colectiva,
basada en la organización social, la formación de la ciudadanía y la búsqueda
de transformaciones sostenidas en el tiempo.
Aportes a la memoria
La memoria colectiva también es
una fuente de la historia. Por eso invitamos a quienes conserven documentos,
programas de actos, grabaciones, fotografías o recuerdos de aquella época a
compartirlos.
Porque muchas veces la historia no comienza en un archivo. Comienza en una
memoria que se niega a desaparecer. Y porque recuperar esas memorias también es
una forma de fortalecer una ciudadanía crítica, capaz de comprender cómo el
poder intenta apropiarse de las palabras, de los símbolos y de la propia
historia. Porque muchas investigaciones comienzan así. Y porque la historia no
pertenece sólo a los archivos. También pertenece a quienes la vivieron y se
negaron a olvidarla.
===============
VER TAMBIÉN:
• Texto completo del Decreto Nº
469/976 (IMPO):
http://www.impo.com.uy/bases/decretos/469-1976
• Texto completo del Decreto Nº 320/979 (IMPO):
http://www.impo.com.uy/bases/decretos/320-1979
• Artículo 4 (aprobación de la nueva versión oficial):
http://www.impo.com.uy/bases/decretos/320-1979/4
• Más allá del golpe: democracia, participación y ciudadanía protagonista...
https://www.facebook.com/share/p/1PdPgvdbCu/
• Miércoles 27 de junio 1973: Bordaberry da un golpe de estado, por decreto
clausura el parlamento e inicia la dictadura civicil-militar. Los trabajadores
y sus sindicatos, la Convención Nacional de Trabajadores (CNT), ponen en
practica lo que hasta el momento era una consigna: Huelga General y Ocupación
de los lugares de trabajo...
http://www.chasque.net/vecinet/famplio04.htm#golpe
• (1973) Uruguay, golpe de estado...
https://youtu.be/Jas8DxcUup0?si=XUOOiR8UP6zQWuYG
• Algunos de los civiles que colaboraron con la dictadura
http://www.chasque.net/vecinet/CivilesD.htm
• [VIDEO] A 50 años del golpe de Estado civil militar y la Huelga General...
https://youtube.com/watch?v=Jas8DxcUup0
• La dictadura "civil-militar"
https://www.facebook.com/share/p/1D7TYaPvoZ/
• Crónica de una Memoria Viva: vecinet y tres décadas de Comunicación de
Cercanía
https://www.facebook.com/share/p/1BZYWUvSrQ/
.....
http://www.chasque.net/vecinet/noti1226.htm
Documentación
consultada
• Decreto Nº 469/976, 27 de julio
de 1976. Edición oficial del Himno Nacional. IMPO.
• Decreto Nº 320/979, 5 de junio de 1979. Nueva versión oficial del Himno
Nacional. IMPO.
• Documentación histórica sobre la figura de José Artigas (correspondencia de
1811, 1812, 1813 y 1816).
• Colección "Las Fuerzas Armadas al Pueblo Oriental" (Junta de
Comandantes en Jefe, 1976 y 1978).
• Testimonios y recuerdos de personas que vivieron los actos oficiales durante
la dictadura.
3 – La
dictadura "civil-militar"
El 27 de junio, la memoria no
queda reducida a recordar el golpe de Estado, sino que invita a reflexionar
sobre cómo se construyen y sostienen las rupturas democráticas, quiénes
participan en ellas y qué responsabilidades existen.
En vecinet utilizamos la expresión dictadura civil-militar porque
entendemos que el golpe de Estado del 27 de junio de 1973 y el régimen que se
instaló posteriormente no fueron responsabilidad exclusiva de las Fuerzas
Armadas.
El propio presidente constitucional, Juan María Bordaberry, encabezó la
ruptura institucional al disolver el Parlamento con apoyo militar. A partir de
entonces, numerosos civiles continuaron ocupando cargos de gobierno, integraron
el Consejo de Estado, asesoraron al régimen, participaron en su administración
o contribuyeron a darle sustento político e ideológico, jurídico, técnico y
económico.
En nuestro trabajo de recopilación histórica y documental, vecinet ha
utilizado desde sus primeros materiales en internet (1998) la expresión
“dictadura civil-militar”. La elección no es casual.
Durante aquellos años, el propio régimen se presentó como un “proceso
cívico-militar”, una denominación que buscaba destacar la participación de
sectores civiles junto a las Fuerzas Armadas como algo “natural” o incluso
“positivo”. El término cívico suele asociarse a ciudadanía, derechos políticos,
convivencia democrática y participación.
Nombrar este período como “dictadura civil-militar” no sólo describe una
forma de poder, sino que interviene en la disputa por la memoria colectiva, al
visibilizar la participación de actores civiles en la construcción del
autoritarismo. El lenguaje no es un mero vehículo descriptivo. También organiza
la memoria y condiciona lo que puede ser pensado. Nombrar es delimitar lo
visible y lo invisible de una época.
El golpe de Estado no sólo clausuró el funcionamiento de las instituciones
democráticas. También interrumpió un proceso de intensa participación política
y social, en el que amplios sectores de la sociedad buscaban incidir en las
decisiones públicas y ampliar la democracia.
Se intentó desarticular una sociedad civil organizada que venía acumulando
experiencias de participación y acción colectiva. La proscripción de
organizaciones, la persecución, la censura y el terrorismo de Estado buscaron
desarticular ese entramado de participación y organización popular.
Reconocer la participación de civiles en la dictadura no disminuye la
responsabilidad de los mandos militares ni de los organismos represivos. Por el
contrario, permite comprender con mayor profundidad cómo fue posible el
funcionamiento del régimen y por qué la defensa de la democracia exige también
analizar las responsabilidades civiles.
Con ese propósito, compartimos este material que reúne algunos de los
civiles que participaron enn la dictadura y aporta elementos para reflexionar
sobre las distintas responsabilidades en aquel período de la historia uruguaya.
Algunos de los civiles que
colaboraron con la dictadura
http://www.chasque.net/CivilesD.htm
4 – [Maldonado]
Incorporan un excentro de tortura al catálogo nacional de Sitios de Memoria
A 53 años del golpe de Estado,
el antiguo cuartel bajo control del Organismo Coordinador de Operaciones
Antisubversivas (OCOA), hoy conocido como Paseo San Fernando, fue señalizado
formalmente como Sitio de Memoria. El acto recordó a las víctimas del terrorismo
de Estado y reafirmó el compromiso de preservar la memoria para fortalecer la
democracia y los derechos humanos.
El pasado sábado 27 de junio, el antiguo Cuartel de Infantería de
Maldonado, fue incorporado formalmente al catálogo nacional de Sitios de
Memoria. En ese lugar fueron torturados varones y mujeres, dirigentes políticos
y sindicales.
La nueva señalización, realizada en el marco de las actividades por un
nuevo aniversario del golpe de Estado, reafirma el reconocimiento de ese
espacio como un lugar donde el Estado uruguayo cometió graves violaciones a los
derechos humanos.
Tras el final de la dictadura, el edificio pasó a la órbita de la
Intendencia de Maldonado y fue transformado en un espacio cultural abierto a la
comunidad, resignificando un lugar que durante años estuvo asociado a la
represión y al terrorismo de Estado.
El acto se realizó al mediodía frente al edificio y contó con la
participación de autoridades nacionales y departamentales, integrantes de
organizaciones de derechos humanos, sobrevivientes y vecinos.
Durante la actividad, el exintendente interino José Rapetti recordó que en
ese lugar se produjeron detenciones ilegales, torturas y otros hechos que
dejaron profundas heridas en la sociedad uruguaya. Señaló que preservar estos
espacios constituye una obligación moral, para que las nuevas generaciones
conozcan lo ocurrido y para que hechos de esa naturaleza no vuelvan a
repetirse.
Por su parte, Raquel Hernández, integrante de la Comisión Nacional
Honoraria de Sitios de Memoria, destacó el valor de los testimonios de quienes
sobrevivieron a la represión y alentó a otras personas a compartir sus
experiencias. Recordó que durante muchos años el miedo y el silencio
dificultaron reconstruir parte de esa historia y subrayó la importancia de
preservar esas memorias como patrimonio colectivo.
Memoria para comprender
La incorporación del antiguo
cuartel al catálogo nacional de Sitios de Memoria no constituye únicamente un
reconocimiento histórico. También reafirma el compromiso de preservar aquellos
lugares donde el Estado violó sistemáticamente los derechos humanos y de
mantener viva una memoria que contribuya a fortalecer la convivencia
democrática.
A más de cinco décadas del golpe de Estado, recordar implica también
comprender el contexto en que aquellos hechos ocurrieron. Diversas
investigaciones históricas muestran que el quiebre institucional fue precedido
por un progresivo deterioro de las libertades públicas y un incremento de la
represión estatal. Al mismo tiempo, amplios sectores de la sociedad
desarrollaban experiencias de organización sindical, estudiantil, cooperativa y
política, buscando ampliar formas de participación ciudadana y fortalecer la
vida democrática.
El golpe de Estado interrumpió ese proceso y dio paso a un régimen que
persiguió no sólo a personas y organizaciones, sino también las diversas formas
de participación, organización y movilización social que se estaban
desarrollando.
Los Sitios de Memoria invitan a reflexionar sobre el valor de los derechos
humanos y el compromiso ciudadano para que el autoritarismo y la violencia
nunca más vuelvan a imponerse.
5 – [Lavalleja]
Identificaron a responsable de los daños al Sitio de la Memoria de Minas
La investigación sobre los daños
ocasionados al Sitio de la Memoria ubicado frente al Batallón de Infantería Nº
11 de Minas permitió identificar a la persona responsable de la acción.
Según informó el portal Primera Página, efectivos de la Dirección
Departamental de Investigaciones identificaron a una mujer de 48 años de edad
tras analizar registros de videovigilancia y publicaciones realizadas en redes
sociales. De acuerdo con la información difundida, la mujer reconoció haber
realizado la acción por motivos ideológicos y quedó emplazada ante la Fiscalía
de 2º Turno de Lavalleja.
El episodio ocurrió pocas semanas después de la instalación de la
señalización que recuerda a las personas que fueron detenidas, torturadas y
sometidas a graves violaciones de los derechos humanos en dependencias
militares durante el período de terrorismo de Estado.
Los Sitios de la Memoria forman parte de una política pública orientada a
preservar la memoria histórica, contribuir a la búsqueda de verdad y justicia,
y transmitir a las nuevas generaciones lo ocurrido durante los años de
autoritarismo y dictadura civil y militar en Uruguay. Su propósito es señalar
lugares donde se produjeron hechos relevantes vinculados a la represión
estatal, contribuyendo a que esas experiencias formen parte de la memoria
colectiva de la sociedad.
La agresión a una señalización de estas características trasciende el daño
material. Reabre debates presentes en la sociedad uruguaya sobre cómo recordar
el pasado reciente, cómo reconocer a las víctimas de las violaciones a los
derechos humanos y cómo fortalecer una cultura democrática basada en el respeto
a la dignidad humana.
Más allá de las diferentes opiniones que puedan existir sobre la historia
reciente, los Sitios de la Memoria plantean una pregunta que continúa vigente:
¿de qué manera una sociedad democrática enfrenta los episodios más dolorosos de
su pasado? La preservación de estos espacios busca precisamente promover el
conocimiento, la reflexión y el debate público sobre hechos que marcaron
profundamente la vida del país.
A más de cuatro décadas de la recuperación democrática, las políticas de
Memoria, Verdad y Justicia continúan siendo parte de un proceso colectivo
orientado a esclarecer lo ocurrido, preservar testimonios, reconocer a las
víctimas y fortalecer las garantías para que hechos semejantes no vuelvan a
repetirse.
En ese sentido, los Sitios de la Memoria no constituyen únicamente una
referencia al pasado. También interpelan al presente, invitando a reflexionar
sobre el valor de los derechos humanos, el papel de las instituciones
democráticas y la responsabilidad de la ciudadanía en la construcción de una
sociedad más justa y respetuosa de las libertades fundamentales.
La consigna "Nunca Más" no refiere solamente al golpe de Estado
ni a la dictadura civil y militar. También expresa el compromiso de evitar que
vuelvan a producirse prácticas de persecución política, tortura, desaparición
forzada o terrorismo de Estado. Supone, además, una ciudadanía atenta,
informada y capaz de participar activamente en la defensa de los derechos
humanos y de las instituciones democráticas.
La memoria, en ese sentido, no es únicamente una mirada sobre el pasado.
Es también una herramienta para comprender el presente, fortalecer la
convivencia democrática y reflexionar colectivamente sobre el tipo de sociedad
que se desea construir.
Porque la pregunta sigue abierta: ¿cómo construir una democracia donde la
ciudadanía no sólo recuerde su historia, sino que también participe activamente
en la defensa de los derechos conquistados y en la construcción de un futuro
donde el respeto a la dignidad humana sea un compromiso efectivo de toda la
sociedad?
6 – “Día de la Resistencia y Defensa de la Democracia”
Miércoles 27 de junio 1973: El golpe de estado, la
resistencia, la huelga general y la represión
Bordaberry da un golpe de
estado, clausura el parlamento e inicia la dictadura civil-militar. Los
trabajadores y sus sindicatos, la CNT, ponen en práctica lo que hasta el
momento era una consigna: Huelga General y Ocupación de los lugares de trabajo.
Han sido ocupados por las FFAA los medios de comunicación. Desde las cinco
de la mañana irradian comunicados, marchas militares y (paradójicamente) A Don
José por Los Olimareños...
Renuncian los ministros José María Robaina Ansó (Educación y Cultura) y
Pablo Purriel (Salud Pública). El Vicepresidente de la República, Jorge
Sapelli, se mantuvo en defensa de la legalidad.
No era necesario que la Central Obrera decretara la Huelga General, era un
mandato aprobado a principios de los años 60 (y ratificado con posterioridad en
el II Congreso), cuando la unificación del movimiento sindical en la Convención
Nacional de Trabajadores CNT. A medida que se iba conociendo la noticia, los
trabajadores no dudaron un instante y aplicaron rápidamente la resolución con
convicción y responsabilidad ejemplar.
De cualquier manera, a las 11 de la mañana, la CNT emite un llamamiento a
los trabajadores y al pueblo, reafirmando el mandato de Huelga General...
A partir de allí, la resistencia pasa a depender de la posibilidad de
mantener la ocupación de los lugares de trabajo por parte de obreros y
empleados, fundamentalmente de los grandes centros industriales, la banca y los
centros de enseñanza secundaria y universidad. La organización obrera designa
un comando para la conducción de la huelga... (SIGUE)
• 27 de junio de 1973: golpe de estado, resistencia, huelga general y
represión
http://www.chasque.net/vecinet/famplio04.htm#golpe
• Llamamiento de la CNT, realizado en la madrugada del 27 de junio
http://www.chasque.net/vecinet/1973HCNT.pdf
• Subyacentes fracturas de la memoria colectiva
http://www.republica.com.uy/subyacentes-fracturas/523390/
• Cobertura de Jornal do Brasil
http://www.chasque.net/vecinet/1973JdoB.pdf
• Con MEMORIA, VERDAD y JUSTICIA ¡Nunca Más!
http://www.chasque.net/vecinet/nuncamas.htm
• La Sentencia de Bordaberry (completa)
http://www.chasque.net/vecinet/noti932.htm
Boletín electrónico vecinet
1996 :: 18 de mayo :: 2026
Comunicación alternativa independiente para la organización y la participación
vecinal
Desde el 18 de mayo de 1996 – Comunicación alternativa independiente para la
participación y la organización popular
• 30 años una buena noticia
http://www.chasque.net/vecinet/noti1109.htm#vecinet
• Agencia de
noticias, documentación y comunicación vecinal
Primer medio uruguayo en Internet de difusión, noticias, información y documentación de temas sociales, vecinales, comunales, cooperativas, etc., de apoyo a las organizaciones y actores sociales, y para los vecinos en general…
• Probá
entrar en: vecinet.org [en Fase BETA (a prueba)]
• ARCHIVO
HISTÓRICO: http://www.chasque.net/vecinet
• Seguinos
también en Facebook: vecinet noticias
https://facebook.com/profile.php?id=100070271163017
............................................
• Para recibir
nuestra información enviar un correo-e a vecinet.noticias@gmail.com
escribiendo en el asunto SUSCRIBIR.
• Primer medio uruguayo en Internet de difusión, noticias,
información y documentación de temas sociales, vecinales, comunales,
cooperativas, etc., de apoyo a las organizaciones y actores sociales, y para
los vecinos en general
....................
• vecinet es un Servicio de comunicación alternativa e
independiente, para apoyar la participación y la organización popular, y para
informar a los vecinos en general. No tiene fines de lucro, su utilización es
libre y gratuita.
• Derechos Compartidos: No sólo no se prohíbe, sino que se ruega la reproducción total o parcial de los contenidos en cualquier forma: electrónica, mecánica u oral, en medios de comunicación alternativos, vecinales u organizaciones sociales, bibliotecas, boletines, etc., así como por los grandes medios clásicos de información [vecinet].
• Seleccionados en febrero de 2005 por UNESCO
(junto a otras 20 experiencias de distintos países latinoamericanos) como una
de las "buenas ideas y mejores prácticas para promover la producción y
difusión de contenidos locales en América Latina" http://www.chasque.net/vecinet/noti683.htm#1
• Seleccionados en 1998 por el Fondo Capital de Montevideo
• Es una herramienta de comunicación
imprescindible para los actores sociales de los barrios, de las organizaciones
y de los gobiernos locales, donde encontrarán siempre un espacio para la
difusión de las actividades y novedades propias o de los barrios y
organizaciones.
Se puede consultar el sitio web de vecinet en la dirección http://www.chasque.net/vecinet que contiene una importante base de datos
y documentación.
Promové y difundí estos espacios.
....................................
• Si por alguna razón necesitás comunicarte
con el administrador de la lista podés enviarle mensajes sólo a: vecinet.noticias@gmail.com En Uruguay, podés comunicarte al
teléfono móvil 091 082 081.
------------------------------------
...es necesario contar historias del pueblo de tal forma que en vez de
paralizarnos nos lleve a la acción... Danny Glover
...Que los más infelices sean los más privilegiados... José Artigas