Madre Divina

Espíritu Santo

La Paloma

 

Introducción
Habla la Madre Divina
Primer Rosario de Dolor
Recorrida por el Mundo
Pentecostés Universal
Un nuevo Rosario de Divinidad
La Madre y la serpiente
Primeros mensajes, año 1973
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02/01/98


MADRE DIVINA

Madre Divina, sí,
cuando mi Jesús hace dos mil años anunció,
la venida del Espíritu Santo, ese Espíritu Consolador,
¿quién consuela más que una Madre?
Este es el tiempo de su aparición.
Por eso en tantos lugares se puede verificar,
la Virgen aparece aquí, la Virgen aparece allá,
le da el nombre de tal sitio, el nombre de tal lugar,
pero también es la Madre Eterna,
la Paloma que se transforma en mujer,
la Paloma como humilde, como candorosa,
la Paloma que arrulla a cada ser.
Pronto sentirán esa gracia inmensa
y entonces sí, podrán reconocer,
Paloma que se cubre y luego abre las alas
y ahí aparece la Madre, pero es la Madre sin corona,
porque Ella dice: no soy la Reina de mis hijos, soy la Madre.
Y esa Madre jamás dijo: arrodíllate, rézame y no comas, haz ayunos.
Si una madre humana eso no lo hará jamás,
una Madre de Cielo menos lo puede realizar.
Qué Madre va a pedir un sacrificio,
que le recen, que le hagan coronas, que se arrodillen,
se arrodilla Ella primero ante cada ser,
los toma en sus brazos, los besa, así se hieran sus rodillas,
no importa, está multiplicada en el mundo entero,
con amor, más que amor, con adoración de Madre
como también lo tengo YO.
Amén



Montevideo, 11/5/86


MADRE QUE A LA TIERRA HA VUELTO

Has sido hijo y en tantas veces, pero has sido hijo en el Cielo, mi bien.
Una Madre allá te tuvo y a la Tierra ha vuelto para compartir a la vez.
Se le llama Inmaculada, Señora del Rosario, la Madona de Lourdes,
con cuántos nombres es,
mas siempre es una Madre que a todos los hijos protege,
pero está la otra Madre, la que ahora te dio el ser.
En el respeto y en la ternura, en la comprensión y en el amor,
está el cordón que no se corta y es el cordón del corazón.
El otro, el que al nacer se debe alma mía tallar,
pero el amor es eterno y ese cordón no se cortará jamás.
Amén