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Gobiernos locales, descentralización y
participación ciudadana en Montevideo
Seminario
10 años de descentralización: un debate necesario
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a) El sistema diseñado
Si atendemos al diseño del sistema -finalmente
acordado en la Comisión Mixta e implementado en 1993-
dentro de cada Zona podemos distinguir tres ámbitos que
corresponden a objetivos diferentes y supuestamente
complementarios
1. Por un lado,
mediante el polo institucional de los Centros
Comunales se desconcentraría
el aparato político-administrativo de gobierno,
transfiriendo algunos servicios, políticas sociales y
trámites municipales. Este sería el aparato
político-administrativo de la IMM en la zona, encarnado en
el Director y el personal administrativo, y tendría como objetivo el
acercamiento entre la administración y los habitantes como
usuarios de servicios. Representaría al gobierno municipal
en la zona como centro de imputabilidad ante la ciudadanía
local.
2. Por otro, se
crearon los Concejos Vecinales en los que se contempla la
participación "estrictamente directa de los vecinos"
mediante la elección uninominal de candidatos propuestos
por los ciudadanos u organizaciones sociales de la zona.
El objetivo que
inspira este ámbito de participación, definido como "polo social",
es dar cabida a los representantes de las organizaciones
sociales de la zona o a los vecinos distinguidos por su
labor hacia la comunidad local.
3. Por último, se
crearon las Juntas Locales o Comisiones Especiales
Delegadas que tienen una integración político partidista y
son designadas por el Intendente[1].
El objetivo de
este "polo
político" era acercar el representante al
representado, el político al ciudadano[2].
Haciendo una análisis del diseño del sistema
descentralizado podemos observar que sus distintos “polos”
buscaban diversos tipos
de legitimidad y apelaban a formas de
democracia diferentes:
1- En el polo institucional
la legitimidad está basada en la eficiencia en la
prestación de servicios y en la implementación de las
políticas municipales, por tanto es una legitimidad por
resultados.
2- A través del polo social se
buscaría dar legitimidad
por procedimientos al sistema basada en la
participación directa de los actores sociales y en la
representación de los intereses en los organismos
descentralizados. Aquí el tipo de democracia sería
participativa.
3- La legitimidad por procedimiento que se
pretende en el polo
político se basaba en la representatividad de los
actores políticos y el tipo de democracia sería
la representativa,
indirectamente, por
medio de la proporcionalidad con respecto a la Junta
Departamental que es electiva, o directamente si las
Juntas Locales se logran declarar electivas.
Si el análisis lo centramos en los actores a
los que se apelaba el diseño original y en las formas de
participación que se buscaban eran:
1- en el polo institucional
el actor que ocupa esta instancia es el que definimos
como “actor político-administrativo zonal”, o sea la
administración sobre la que recae la responsabilidad de
gobierno de la IMM a nivel zonal.
2- en el polo político
se buscaba la participación de los habitantes de la zona
en tanto ciudadanos
votantes y los actores colectivos son los partidos. Se
buscaba plasmar el pluralismo político y la participación
tomaría las formas clásicas de participación política
entendida en términos estrictos o restringidos. Aquí los
actores son denominados como “actores políticos zonales” y la forma de
participación es por representación
partidaria.
3- en el polo social mediante
los Concejos Vecinales se pretende la participación de los
habitantes de la ciudad por medio de las organizaciones
sociales o "vecinos" individualmente
considerados[3].
Aquí se apelaba a identidades
múltiples como la de "vecino", la de joven, mujer,
estudiante, etc. La legitimidad estaría ligada a la
participación social o a la participación política en
sentido más amplio. Se apostaría aquí a una nueva forma de
ciudadanía más amplia y de carácter territorial. En este
nivel a los actores los denominamos como “actores sociales
zonales o locales” y la forma de participación es por representación
de
intereses.
b) El sistema implementado: la inversión
del triángulo.
Analizando las
transformaciones institucionales que implicó el diseño del
sistema descentralizado del gobierno de Montevideo podemos
adelantar algunas constataciones empíricas.
Si comparamos el formato
original del sistema descentralizado de la IMM y el que se
ha implementado podemos sostener que el formato
institucional ha variado sustancialmente, afectando los
mecanismos y formas de participación política, los actores
priorizados y las formas de legitimidad que implica.
El sistema de hipótesis de
la investigación pretendió responder a la pregunta de ¿quién gobierna?,
que se puede desagregar en ¿cómo y quiénes
toman las decisiones sobre las políticas públicas
descentralizadas de la IMM?
La principal hipótesis era
que el triángulo de tres polos (institucional, político y
social) del sistema descentralizado tal cual fue diseñado
se ha invertido, a lo largo del proceso de implementación,
llegando a tener como vértice al "polo político". Esta
hipótesis resultó totalmente confirmada.
Pero lo más importante es lo que ésta
implica: que el gobierno
zonal ya no radica en el polo institucional formado
por el Director del CCZ y sus funcionarios, sino en la
Junta Local que, en principio, era un órgano que parecía
estar orientado no a asumir la responsabilidad de gobierno
sino a dar participación en la toma de decisiones a los
actores político-partidarios de la zona.
Esta inversión implica que han variado los
actores priorizados
por el sistema. Los actores priorizados en el diseño
inicial fueron los actores socio-territoriales, ahora
parecen haber terminado siendo centrales los
político-partidarios.
En el estudio empírico descubrimos la centralidad de la
figura del Secretario de la Junta Local que es,
formalmente, un funcionario al servicio de la Junta. Sin
embargo es, de hecho, el verdadero nodo de la red que
constituyen los gobiernos locales. Esto se explica porque:
es un funcionario de confianza política del Intendente que
tiene entre sus roles el articular la relación con el
Dpto. de Descentralización de la IMM; es un funcionario
rentado y con dedicación exclusiva a diferencia de los
ediles locales (miembros de las Juntas Locales) que son
honorarios; y es, en la mayoría de los casos, la misma
persona que ocupó el cargo de delegado primero y
coordinador después. Se ha transformado así en la persona
visualizada por la sociedad local y articuladora, de
hecho, de los polos social y político de las Zonas.
Creemos que la centralidad de esta figura se explica por
la necesidad de continuidad de la gestión a nivel local,
de coordinación con la IMM, y de articulación entre las
instancias de representación político-partidaria y
participación social. En definitiva cumple las funciones
que, en el sistema diseñado, debería haber cumplido el
“polo institucional” que, en el sistema implementado,
aparece totalmente diluido ya que está desprovisto de todo
peso decisorio en manos del Director y los funcionarios
del CCZ. El Secretario de la Junta Local constituye, en
los hechos, un centro
de responsabilidad gubernativa e imputabilidad ante
los distintos actores implicados en el sistema y ante la
ciudadanía local. Ciudadanía
que, por su parte, necesita tener ante si una “cara
visible” en una cultura política donde el peso de los
líderes (o caudillos) sigue siendo central.
Las Juntas Locales, por el carácter
honorario de sus miembros entre otros factores, se
mostraron casi inoperantes
en la mayoría de los casos. Se privilegió el polo político
pero no dio resultado. Creemos que el hecho de no haber
creado la instancia de las Juntas Locales desde el
principio puede ser una de las explicaciones de la
partidización de la participación, no sólo en las
elecciones de los consejeros vecinales sino de los propios
Concejos. El hecho de que estos órganos sean los únicos
electivos también ha contribuido a su partidización en una
sociedad partidocéntrica como la uruguaya[4].
[1] Las Juntas Locales en Montevideo no son
electivas por limitaciones constitucionales y deben
ser designadas por el Intendente en proporción a la
integración de la Junta Departamental de Montevideo.
Por ello se integran con tres ediles locales del
partido de gobierno y dos de la oposición.
[2] En el discurso
del gobierno municipal la idea era hacer electivas
estas juntas pero existían constreñimientos normativos
derivados de la Constitución anterior a la de 1997.
[3]Mediante
este “polo” se buscaría -según el discurso de los
actores gubernamentales- recoger las aportes potenciales
del tejido asociativo local no sólo en la toma de
decisiones sino en la búsqueda de formas de
cogestión de algunos servicios que no son los
tradicionales de la Intendencia pero que responden a
demandas de la población (guarderías, merenderos,
policlínicas, etc.).
[4] En un diagnóstico realizado en 1989, antes
de la asunción del gobierno de izquierda, decíamos que
el sistema descentralizado debía tener los tres polos,
ya que correspondían a distintas formas de
participación, de legitimidad y de democracia que se
complementaban. Además de advertir que el tejido
social montevideano no presentaba una tradición local
y que el ciudadano uruguayo respondía a la identidad
de ciudadano-votante más que la de “vecino”. Por
último, en un análisis prospectivo se decía que el
sistema político iba a bloquear este tipo de
iniciativa tal cual se verificó posteriormente
(Veneziano, A. e Ignacio Korseniak: MARCO JURÍDICO Y
POSICIÓN DE LOS ACTORES EN EL PROYECTO DE
DESCENTRALIZACIÓN DE LA IMM. IDES, 1989).
INDICE
El sistema descentralizado: democracia, legitimidad y actores
Algunas conclusiones primarias sobre la creciente y relativa participación electoral
VER DOCUMENTOS 10 AÑOS DE DESCENTRALIZACIÓN
vecinet
- autogestión vecinal (http://www.chasque.net/vecinet/)
Montevideo/URUGUAY
Edición Internet 2001: Guillermo
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Electrónico: vecinet.noticias@gmail.com
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