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Gobiernos locales, descentralización y participación ciudadana en Montevideo
Seminario 10 años de descentralización: un debate necesario

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Estracto No. 5 de Artículo
REVISTA POLITICA Y GESTION N. 2
Universidad San Martin, Buenos Aires, 2001

LA DESCENTRALIZACION PARTICIPATIVA DE MONTEVIDEO:
10 AÑOS DE GESTION INNOVADORA

por Alicia Veneziano
Instituto de Ciencia Politica, Facultad de Ciencias Sociales,
Universidad de la República/Uruguay

Conclusiones tentativas:
La influencia del sistema político

1. Parámetros que condicionan el diseño institucional del sistema descentralizado

Por un lado, además  de las conclusiones sobre la participación que sólo nos interesan para analizar el diseño institucional y sus transformaciones, adelantamos algunas que intentan explicitar los parámentros[1] que han influido en ese proceso de diseño institucional, determinando la distorsión del diseño original.

Así, la distorsión del diseño original podía explicarse a tres niveles:

- el de incidencia del sistema político-partidario en el sistema descentralizado

- el de las dinámicas internas del propio sistema

- el de la influencia de la cultura política y las prácticas políticas

 1. Las características del sistema político que incidieron en el sistema descentralizado se pueden resumir en las siguientes.

1.1. En referencia a la relación entre sistema partidario y Estado podemos decir, que en el caso uruguayo, se da:

- una matriz "Estado-céntríca" del sistema político;

- un carácter “partido-céntrico” del sistema político;

- y, derivada de las dos anteriores: el carácter partidocrático del Estado uruguayo.

1.2. En referencia a las relaciones centro-periferia del sistema político podemos mencionar: el centralismo del sistema político (tanto del Estado como del sistema partidario)[2]

1.3. La larga tradición estatal uruguaya con un patrón de Estado Benefactor, organizado sectorialmente y con una relación paternalista con la sociedad.

1.4. Características del sistema de partido que se transforma de bipartidista a pluralista moderado  y que se refleja en  las relaciones interpartidarias. La aceptación por parte del sistema de partidos de la izquierda en una instancia gubernamental que, además, tenía como central un proyecto que implicaba transformaciones profundas en la relación Estado/Sociedad como el que estudiamos[3].

1.5. Las características del partido de gobierno  municipal de Montevideo, que es una coalición de izquierda que incorpora sectores políticos con diversas visiones sobre los mecanismos y las instancias democráticas y  concepciones de la relación Estado/Sociedad. Estas

relaciones intrapartidarias  marcaron, a lo largo de todo el proceso, el diseño del sistema descentralizado[4].

2. Entre las dinámicas internas del sistema descentralizado de la Intendencia Municipal de Montevideo que parecen haber incidido en su funcionamiento podemos mencionar:

- la articulación entre la lógica vertical-sectorial y la lógica horizontal-territorial en la organización del aparato institucional para el diseño e implementación de políticas publicas, así como para la prestación de servicios.

- la relación entre la lógica burocrática y la lógica política dentro del actor político-administrativo municipal[5].

- la relación entre la lógica militante y la lógica ciudadana[6]que afecta al actor político-administrativo como a los socio-territoriales. Lo que requirió y requiere una resocialización de los participantes de base pero también de los tomadores de decisiones[7].

- la articulación de las lógicas de los actores político-administrativos y las de los socio-territoriales[8].

-la relación entre la lógica de gobierno y la lógica de oposición dentro del actor político-gubernamental de influencia central en los primeros años de gestión de la administración de izquierda[9]

3. La cultura política de los actores implicados en el sistema descentralizado -que fueron tomados como paramétricos en nuestra investigación- serían:

- la cultura centralista de la sociedad, el Estado y los partidos

- el carácter "Estado orientado" o "Estado-céntrico" de la sociedad uruguaya o, dicho de otra manera, la cultura estatalista de la sociedad uruguaya.

- la cultura reivindicacionista o clientelista de los actores socio-territoriales con lo que esto implica para la integración a proyectos de cogestión o diversos mecanismos participativos[10].

- la cultura política partidocéntrica, estatalista y sectorial de la izquierda uruguaya, sobre todo de los sectores moderados.

- la reciente incorporación del discurso “movimientista” en la izquierda uruguaya[11], sobre todo sectores radicales que determinó las primeras discusiones sobre el diseño del sistema descentralizado y sigue vigente en la actualidad.

- la cultura testimonialista y reivindicacionista de la izquierda uruguaya sin ninguna experiencia de gobierno, por lo menos al principio. 

- vinculado al punto anterior, discurso desvalorizador de la democracia representativa por parte de los sectores más radicales de la izquierda uruguaya[12].

En el proceso investigativo hemos ido dando distinto peso a este conjunto de factores explicativos concluyendo que los fundamentales son los referidos a la incidencia del sistema político partidario nacional en los primeros años del gobierno de izquierda (1.4), las características de la coalición gobernante (1.5) y el peso de la cultura política partidocéntrica tanto de las élites como de las bases de nuestra sociedad y del sistema político.

2. Fortalezas del proceso.

Por otro lado, podemos decir que pese a las debilidades reseñadas del sistema descentralizado y los parámetros que han influido en el diseño institucional podemos ver una serie de fortalezas características del caso de la descentralización de la Intendencia Municipal de Montevideo.

Antes que nada debemos recordar que la “descentralización participativa” de Montevideo no es la descentralización de una política municipal o una forma de participación en una política específica[13].  Es más bien la descentralización del aparato institucional de gobierno municipal a través del cual se descentraliza o desconcentra diversas políticas[14] ensayando formas de participación en el diseño e implementación de ellas y  en el propio proceso de diseño institucional.

En primer lugar, hemos reseñado el “aprendizaje pluralista” que realizó la izquierda en el gobierno municipal evolucionando de una posición voluntarista e idealizadora de los movimientos sociales a una posición negociadora con las otras fuerzas políticas mientras se iba tejiendo la relación con la sociedad a nivel de los distintos Centros Comunales Zonales.

En segundo término, la participación de los actores implicados  -con distintos pesos relativos- en el propio proceso de diseño ha ocasionado las múltiples transformaciones en el  sistema descentralizado. Esta es una característica del caso estudiado y, más allá dar la idea de falta de consolidación institucional,  podría constituirse en una de sus fortalezas ya que responde  a las características y prácticas de los distintos actores implicados, no es una receta o una reforma “desde arriba”. Sin embargo, para cambiar esa realidad paulatinamente es necesario capitalizar lo realizado hasta ahora y reconvertir el sistema sin abandonar la implicación de todos los actores en ese proceso. Se trata de una transformación socio-política y cultural de envergadura que implica crear “círculos virtusos” entre Estado y sociedad que supone la transformación de ambos.  

Otra de las fortalezas que fue adquiriendo el sistema descentralizado es la creación de una “cultura de gobierno” , con todo lo que implica, en sus cuadros gerenciales que se ha deslindado tempranamente de la estructura política de la coalición. Como hemos visto, si bien esto es un factor que contribuye a consolidar una gestión municipal moderna podemos observar que más allá de la cultura innovadora arraigada en los tomadores de decisiones o cuadros dirigenciales de la IMM una serie de elementos que tienen que ver con la cultura política y las prácticas estatales características de Uruguay. A lo interno del aparato del gobierno, una mezcla de lógicas gubernamentales y de lógicas ideológicas partidarias que siguen cruzando la estructura de la IMM, estas últimas atenuadas con respecto a la etapa fundacional del sistema[15]. Sin embargo, debemos considerar que este es un proceso no culminado y que el peso de las lógicas político-partidarias hay que entenderlas en el marco de un sistema político partido-céntrico -al que la izquierda no es ajeno- y en el de una izquierda altamente ideologizada como la uruguaya, donde la vinculación orgánica a cada partido puede ya no existir pero permanece la matriz ideológica y las redes de vínculos. Además es una tendencia general que se presenta en las agencias estatales uruguayas -en manos de otros partidos- donde existe una “cultura de gobierno” que, en Uruguay, pasa por los partidos.

Se ha avanzado en el reconocimiento de los CCZ por parte de la sociedad local, sobre todo en las zonas con alto NBI y mayor cantidad de población con bajos ingresos. Dentro de la participación limitada (con respecto al total de la población) que estas experiencias participativas tienden a presentar, se ha dado un crecimiento en la participación en la elección de los Concejos Vecinales incorporando ciudadanos de los partidos tradicionales y a sectores de mayor nivel de ingresos. Este proceso de expansión debería incrementarse independientemente de la participación efectiva en la gestión porque, en sí, representa una legitimidad fundamental para los consejeros vecinales que podría equilibrar el peso relativo de los “tres polos” del sistema zonal y comenzar un proceso de despartidización al pluralizarse. Irían primando cada vez más la representación de intereses, en función de las necesidades y la capacidad de iniciativa,  y diluyéndose la político-partidaria[16].

Más allá de fortalecer el vínculo con la sociedad local, se debería incrementar el peso del polo institucional dotándolo de recursos de diversa índole (de capacitación, por ejemplo) para incrementar su eficiencia. Esto facilitaría el difícil  equilibrio entre consolidación institucional e innovación institucional fortaleciendo a los dos polos que se presentan más débiles.

3. Posibles escenarios

Por último se debería discutir la posibilidad que da la nueva Constitución Nacional de constituir “autoridades locales” que pueden ser unipersonales e, incluso, pueden llegar a ser electivas si se reforma la Ley Orgánica Municipal. El segundo aspecto depende de la voluntad del sistema político pero el reemplazar las Juntas Locales por un cargo unipersonal depende del gobierno municipal de Montevideo. Un “alcalde local” presentaría algunas ventajas como el convertirse en el centro de responsabilidad gubernamental visible ante la sociedad local y de enlace con la IMM pero presentaría el problema de la redefinición de funciones del secretario de la Junta Local y la creación de una instancia de consulta político-partidario. Por  otro lado, el carácter electivo de este “alcalde local” puede presentar desafíos muy grandes para el sistema con el riesgo de fragmentar la idea global de ciudad y de cohabitación política con partidos distintos al que gobierna la IMM.

4. Conclusiones de utilidad para otras experiencias

Pero, más allá de sus especificidades, a partir de la experiencia de la descentralización en el Gobierno Municipal de Montevideo podemos esbozar algunas conclusiones tentativas de utilidad para otras experiencias de este tipo en nuestro continente.

Por un lado, podemos decir que los procesos de reforma institucional que priorizan la participación como representación de intereses a través de actores sociales, en sistemas políticos partidocéntricos, encuentran grandes dificultades y tienen muchas limitaciones para crear redes de enraizamiento social suficientemente fuertes como para aumentar la gobernabilidad local.

Por otro, que las redes de articulación del Estado con la sociedad creadas por este tipo de descentralización, en un sistema político partidocéntrico, tienden a replicar la pauta del sistema general,  partidizando la participación y  las nuevas instituciones.

[1] Preferimos hablar de “parámetros” y no de “obstáculos” porque, mientras el primer término pretende dar cuenta de fenómenos a considerar a la hora del análisis o la intervención sobre la realidad, el segundo parte de una concepción voluntarista que ve a la realidad como oponiéndose a la acción política o al encuadre analítico.

[2] Como una de sus manifestaciones, podemos observar  el carácter nacional del sistema de partidos o la ausencia total de partidos locales o regionales.

[3] Hemos visto las dificultades de esta relación en el análisis diacrónico que sintetizamos en este artículo cuando hablamos de “cohabitación” (bloqueo de los Partidos Tradicionales a las políticas municipales y voluntarismo de la izquierda) para definir el período inicial de este proceso que fue absolutamente determinante del diseño original.

[4] La diferencia inicial entre distintos sectores de la coalición gobernante ha marcado el proceso de diseño e implementación pero, en la última etapa, se ha combinado con otras lógicas generadas en el propio proceso. Estas últimas lógicas tienen que ver con las dinámicas (y los problemas) propios del ejercicio de gobierno desde una instancia municipal y con la intención innovadora de la gestión de izquierda.

[5] Ver Veneziano, A.(1999a). Esto ha traído problemas en la adaptación y reciclaje del funcionariado pero también de los tomadores de decisiones que no tenían experiencia en la gerencia pública.

[6] Aunque estas lógicas gubernamentales se presentan segmentadas por lógicas internas (por Departamentos, Divisiones, Comisiones, etc.) siguen existiendo problemas de implementación del sistema descentralizado que corresponden a lógicas múltiples, atenuando las lógicas más ideológizadas o político-partidarias de los primeros años de gestión.

[7] Las lógicas de los actores político-administrativos y la de los socio-territoriales las analizamos con más detenimiento en el item (3) de cultura política en este artículo.

[8] Veneziano, Alicia. Ob.cit.

[9] Las distintas concepciones de la descentralización y de la implementación de las políticas municipales no sólo se vieron reflejadas en las relaciones entre los jerarcas municipales, sino en la Junta Departamental y en la conflictiva relación con el sindicato de trabajadores municipales en manos de algunos grupos de izquierda radical.

[10]  Vimos que los actores socio-territoriales no tenían tradición de acción territorial o se vinculaban por medio de mecanismos clientelísticos con el gobierno municipal (Ver González, Mariana: ¿SENCILLAMENTE VECINOS?: LAS COMISIONES VECINALES DE MONTEVIDEO: IMPACTOS DEL GOBIERNO MUNICIPAL SOBRE LAS FORMAS TRADICIONALES DE ASOCIACIÓN,  Tesis de Doctorados IUPERJ, 1995. Hoy estas redes se han desmantelado pero sigue existiendo una actitud reivindicacionista, o adscripta a una lógica político-partidaria, o personalista. Esta última da lugar, entre otros factores, a la centralidad de la figura del secretario de la Junta Local, que se presenta como necesaria para implementar el cambio a un sistema menos personalizado en etapas posteriores.

[11] Discurso que, incluso, podemos decir que aparece como “importado” en una izquierda con una larga tradición e importante incidencia en organizaciones sociales tradicionales y sectoriales (sindicatos y cooperativas) pero con ninguna práctica a nivel territorial.

[12] Este discurso se encuadraría en el enforque movimientista o basista que mencionamos al principio, en el análisis sobre la evolución de las ciencias sociales aplicadas a lo urbano.

[13] Como es el caso del presupuesto participativo en Porto Alegre por ejemplo.

[14] Presupuesto, plan de ordenamiento territorial, plan estratégico de Montevideo, políticas sociales de diversa índole, servicios, etc.

[15] Aunque estas lógicas gubernamentales se presentan segmentadas por lógicas internas (por Departamentos, Divisiones, Comisiones, etc.) siguen existiendo problemas de implementación del sistema descentralizados que corresponden a lógicas múltiples ya que las lógicas más ideológizadas o político-partidarias se han atenuado en términos relativos.

[16] Si esto se logra aún queda planteada la necesidad de fortalecer la participación en la gestión no sólo de sectores organizados de la sociedad sino de sectores no organizados pero que gozan de una representatividad social importante al representar nodos de redes  que se tejen en la sociedad local. Esto implicaría una intervención en redes que supone un adiestramiento especial para el personal técnico del área social.

INDICE

  1. Descripción y análisis del caso de estudio

  2. La evolución del sistema descentralizado

  3. El sistema descentralizado: democracia, legitimidad y actores

  4. Algunas conclusiones primarias sobre la creciente y relativa participación electoral

  5. Conclusiones tentativas: La influencia del sistema político

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