Esta es la historia de un muchacho que tenía muy mal carácter.
Su padre le dió una bolsa de clavos y le dijo que 
cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar un clavo detrás de la puerta.

 

Las semanas siguieron su curso. 
A medida que él aprendía a controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos detrás de la puerta.

Después de informar a su padre, éste le sugirió que retirara un clavo cada día que lograra controlar su carácter.Los días pasaron y el joven finalmente anunció a su padre que no quedaban más clavos para retirar de la puerta.

Su padre lo tomó de la mano y lo llevó hasta la puerta. 
Le dijo: "has trabajado duro, hijo mío, pero 
mira todos esos hoyos en la puerta.

Nunca más será la misma.

Cada vez que pierdas la paciencia, dejas cicatrices exactamente 
como las que aquí ves.
Tú puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, 
pero del modo que lo digas lo desvastarás 
y la cicatriz perduraría para siempre.

Una ofensa verbal es tan dañina como una ofensa física.

Los amigos son joyas preciosas.
Nos hacen reír y nos animan a seguir adelante.
Nos escuchan con atención y siempre están prestos
 a abrirnos su corazón.               

Cuento, aporte de Zelmar Ortiz.

 

Dios no es injusto para olvidarse de lo que ustedes han hecho y del amor que tienen por su Nombre, ese amor en el servicio 
a los demás que han prestado y siguen prestando.

Solamente deseamos que cada uno muestre siempre el mismo celo 
para asegurar el cumplimiento de su esperanza. 

Así, en lugar de dejarse estar perezosamente, 
imitarán el ejemplo de aquellos que 

por la fe y la paciencia heredan las promesas de Nuestro Señor.
                  
                                                                 (Heb.6,10-12)

                                                                                                           

Que el Dios de la paciencia y del consuelo ,
les conceda tener los mismos sentimientos unos hacia otros
 a ejemplo de Cristo Jesús
 para que con un solo corazón y una sola voz,
glorifiquen a Dios, 
al Padre de Nuestro Señor Jesucristo.     
                                                 
                                                             (Rom.15,5-6)