...“Estando todo el orbe en paz”, nace Jesús (del Martirologio Romano, 25 de diciembre, año 0).

2001, estando el mundo en guerra, nace Jesús.
Entre torres que se derrumban y bombas que aniquilan...

El Príncipe de la Paz en medio del combate.
El Príncipe de la Paz entre sospechas, temores y alertas rojas.

   

 Como si el “príncipe azul” viviese en un mundo rojo. Los colores no pegan.
El Verbo, Dios, se hace hombre y entra en nuestra historia y en la historia siempre hay  conflictos, matanzas y guerras.

 
 

Cuando llegó Jesús, el Príncipe de la Paz, el mundo era el mundo y los humanos seguíamos matando y guerreando. Por eso en el 2001 también nace Jesús que mira y ve a la humanidad víctima de una extraña enfermedad universal. Hay humanos a quienes no les importa vivir ni tampoco matar.

   

¿ Qué vamos a hacer?. ¿Refugiarnos en Egipto?. Eso sucedió el año 0. En el 2001 no hay adónde huir. Pasar inadvertido. Que nadie sepa que vivimos. Vivir prisioneros del miedo o del odio. Tú no viniste para esconderse. No. La luz se pone sobre la mesa.

 
   

Alleluia, Jesús nace en este mundo riesgoso.
Viene a traer esperanza.
Sí, un obstinado empeño por la paz, por la armonía y la felicidad .
 Porque así como hay tropas en guerra y células terroristas hay también grupos haciendo porfiadas apuestas por la paz. Ningún Herodes, ningún sicario, ningún emperador, los detiene.
Ellas se filtran como la luz, el agua, el aire y los neutrinos.
 

   
 Es una realidad corriente y es una realidad virtual.
Es un niño que llora y un holograma.
Es un llanto y un canto.
Es un pobre y un rico en esperanza.
   

Hoy nace Jesús.
¿Lo crees?.¿No lo crees?.

Comunicas la noticia por Internet,
 haces una página WEB,
 o te afilias a una secta satánica
 y a un mundo que se derrumba.

   
Hoy nace Jesús en el tercer naciente milenio. El mundo no está en paz, pero Jesús nace.
Bienvenido a esta tierra tan poco acogedora.
   
¿Qué hace un niño en medio de explosiones y de gritos?.
Uno de los armados se hizo la pregunta y por un momento lo miró con ternura.
Una ráfaga de plomo lo mató, y el hombre murió con una leve sonrisa.
   

Alguien pensó: si levantamos al niño, puede que todos lo vean, y quizá se distraigan.
Y lo levantó en alto. Y hubo un cese al fuego: todos distraídos por el niño en medio de la refriega. Entonces un general mató al niño y la guerra siguió normalmente.

Príncipe de la Paz no te vayas. ¿Quién sabe?. Quizá la próxima vez, quizá hasta los generales se distraigan.

   

Las computadoras anunciaron la presencia de un nuevo virus que confundía los blancos y en lugar de gente y de ciudades mostraban estrellas y galaxias.

Estrella del Alba no te ocultes.

Feliz Navidad, tercer milenio.

 

  r.viola